martes, 16 de julio de 2013

DOS AMORES

A pesar del frío de la tarde
su paso no era veloz,
buscaba la fuerza del disimulo,
temía la mirada escudriñadora
de su hombre, la conocía bien,
sabía de sus sentimientos ocultos,
esos, que eran innombrables,
sus más íntimos pliegues.

La trémula luz de las farolas
le acompañaban en sus pasos,
notaba las manos de su amante
recorriendo deseosas su cuerpo,
recordaba su calor, su aliento,
sus gemidos entrecortados,
veía la desnudez de su sexo
recorriendo sus promesas,
descubrió aspectos solo leídos
convertida en un volcán en erupción,
notaba, todavía, su lava ardiente.

Cómo mirar a los ojos de su hombre
sin descubrirle su amor por otro,
cómo ocultar los sueños amados,
la necesidad del sexo sentido,
el deseo despertado con sus manos,
en su interior, todavía, brasa ardiendo
que el llanto no apaga
el deseo anida bajo el arrepentimiento.

Temía el momento de su abrazo,
los ojos de su hombre en sus ojos,
conocía la profundidad de su pozo
y su traición estaba ahí,
la simiente de su amante,
no podía aflorar su sentimiento
sufría por él, no se lo merecía.

Debía saber guardar su deseo,
nadie debería saber de la traición
defendería a su hombre del escándalo.

Una cierta nostalgia cubrió su mirada
y con gesto decidido apretó el paso.



jorgeferreretxezarra

No hay comentarios:

Publicar un comentario