TIEMPO PARA AMAR
Reconocía algo
de su propia existencia,
su esencia de sal,
el sabor de su sudor
era el eco de su propio origen
el sabor de la mar en su piel,
la aspereza de la arena
incrustada en su alma,
siempre corría tras el viento
hasta llegar al lindero,
sin embargo, más allá,
sobre los fértiles campos,
crecía la flor de la canela,
y a su olor, florecía el amor.
En el fondo de su corazón líquido,
deseaba amar a las estrellas
que habitaban esos campos.
jorgeferreretxezarra

No hay comentarios:
Publicar un comentario